Posts Tagged "amor"

Cold little broken heart

Hoy mi corazón se ha vuelto a romper en una mezcla de felicidad jocosa cargada de esperanza a la que gana la tristeza más absoluta junto con la rendición. La sensación es parecida a cuando ves que tus sueños están a punto de hacerse realidad pero, de repente, un bofetón de la más cruda realidad te hace despertar y darte cuenta de que lo que has sido es, simplemente, una boba más.

Tan solo he visto a una pareja de ancianos dándose la mano y diciéndose cosas bonitas, como si el tiempo no hubiera pasado por ellos, como si ese momento en el que estaban sentados en un banco a punto de ver el atardecer ocurriera 40 años atrás, cuando tenían su primera cita y los nervios daban lugar a las mariposas en el estómago.

La verdad es que, pocas veces, se da la ocasión en la que se pueden observar estas imágenes porque, el amor, ya no posee una cara expresiva, se esconde tan tímidamente que es imposible encontrarlo. Sin embargo, esta vez alumbraba mi vista y descongelaba mi pequeño y roto corazón al ver cómo él le preguntaba: “¿qué tal si nos damos un baño?, ¿has traído el bikini?”. Ella le contestaba: “ya no tengo edad para ir en bikini”. Él se reía y le decía: “¡no digas tonterías! Para mí estás preciosa con cualquier cosa que te pongas”. Silencio. Un silencio para nada incómodo porque ella sonreía tímida, como si volviera a los 20 y pocos cogiéndole la mano a la persona que le había comprendido durante tantos años, a pesar de las flaquezas, de las debilidades, de las discusiones y de las pérdidas.

Ella le mira y le pregunta: “¿qué tal si nos vamos? Empieza a hacer fresco”. Él la observa con esos ojos de admiración que solo han sumado arrugas. La mirada continúa siendo la misma y sus pupilas brillan cada vez que la observa, que le come con la mirada. Respondió: “quedémonos un poco más, quiero esperar al atardecer”.

Yo escuchaba toda la conversación sentada en un banco que tenía justo al lado de ellos. Estaba sola. Solo me acompañaba la brisa que movía mi pelo de un lado para el otro. Las lágrimas empezaban a brotar a mis ojos. Me daba cuenta que mi corazón empezaba a descongelarse, a coger calor, a ganar esperanzas…

Menos mal que me levanté corriendo y escapé de la escena consiguiendo que volviera a enfriarse y a hacerse pequeño. La realidad volvía a golpear fuertemente.

Una vocecilla quedaba a lo lejos, en un rincón escondido de mi cerebro y, en concreto, de una pequeña parte de mi corazón que todavía no se había congelado. Apenas escuché su susurro, en realidad no quería: “no huyas de la esperanza”. Pero mi parte racional sabe con perfecta antelación que no me espera un futuro como aquél.

Las imágenes más bonitas que puedas imaginar son las que me rompen por dentro. Quizá es porque me siento totalmente alejada de la imagen que estoy observando, como si viera un mundo de fantasía que nada se asemeja a la realidad, a mi realidad.

Con los 20 sentía una terrible envidia y estaba segura de que podría encontrar a alguien que pudiera descongelar por completo este pequeño corazoncito que, cada vez, palpita menos respecto a mí, respecto a mi futuro. Ahora, tras tiempo enfriándose, es cuando comienza a caerse en trocitos de escarcha, de pequeños ligamentos de hielo cada día que pasa. Y no deja de doler.

Sin embargo, no siento envidia. Siento alegría al comprobar que el sentimiento más universal a veces aparece y que sigue estando tan vivo como siempre, aunque cada vez sea más difícil encontrarlo.

Aunque no me corresponda a mí, aunque yo no lo encuentre nunca, el hecho de que exista ya me hace la persona más feliz del mundo.

Sigue ofreciéndome imágenes como éstas, aunque sepa que no seré para ti, que no estoy dentro de tu colección de personas que han encontrado la felicidad pues, así, nos haces vivir esperanzados.

Todo cobra sentido, aunque sea solo una fantasía.

 

Read More

Crecer contigo

– ¡Hey, pequeña! ¿Y tú qué quieres ser de mayor? -le acarició la cara a la joven de rasgos orientales que tenía a su lado, acostada en su lecho.
– Tú.
El hombre la miró extrañado, giró la cabeza en gesto de duda, miró hacia un lado, luego al techo, se frotó el mentón con sus dedos fuertes y estilizados y volvió a mirar a la joven:
– ¿Yo? ¿Por qué?
La joven entornó sus ojos verdes al agudizar una sonrisa pícara, a los pocos segundos respondió:
– Porque así sería capaz de reconocer cada rincón de tu piel, encontrar cada pieza rota de tu alma y reconstruirla en poco tiempo, adivinaría cada pensamiento y cada caricia sin tener que preguntarte cada mañana al despertar si me quieres.
Quiero formar parte de ti, transformarme poco a poco en tu alma. Crecer contigo.

Él busco su mano y la agarró con fuerza. En silencio volvieron a caer en un profundo sueño hasta convertir las palabras en ilusiones.

En sus sueños seguían agarrados de la mano construyendo el sendero que les dirigía hacia la incertidumbre.

Read More

Quiero que sepas una cosa…

…hay una canción que dice:

NO HAY NADA QUE PUEDAS HACER QUE NO PUEDA HACERSE
NADA QUE PUEDAS CANTAR QUE NO PUEDA CANTARSE
NADA QUE PUEDAS DECIR PERO PUEDES APRENDER A JUGAR
ES FÁCIL

NADA QUE PUEDAS HACER QUE NO PUEDA HACERSE
NADIE A QUIEN PUEDAS SALVAR QUE NO PUEDA SALVARSE
NADA QUE PUEDAS HACER PERO PODRÁS APRENDER CON EL TIEMPO
ES FÁCIL

NO HAY NADA QUE PUEDAS SABER QUE NO SE SEPA
NADA QUE PUEDAS VER QUE NO SE HAYA VISTO
NINGÚN LUGAR A DÓNDE PUEDAS ESTAR QUE NO SEA DONDE TENÍAS QUE ESTAR
ES FÁCIL

Sólo necesitas una cosa y sabes perfectamente cuál es

Read More

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies