Posts Tagged "ghibril"

Feliz aniversario

Hace un año las cosas eran distintas. Conocí sensaciones que no había experimentado jamás, sensaciones que me ayudaron a ser un poquito más yo. Sensaciones que han alimentado mi orgullo.

Aspiro el aire de noviembre. Aquí es frío y húmedo.

Hoy he conocido a dos fantasmas en el tren. Sólo podía verlos si cerraba los ojos. Ellos me contaban que se aparecen sólo cuando se intenta recordar. No he sentido miedo. He notado la melancolía y un burbujeo que se expandía fulgurante desde mi vientre hacia todo mi ser acabando en un hondo suspiro. Es entonces cuando he abierto los ojos a la realidad y me he topado con el miedo de lo incierto, de lo que está por llegar.

Cuando salí del tren miré al cielo. Había luna llena, neblinosa a causa de la humedad del cielo que pide llorar y no puede.

Hace un año me replanteé muchas cosas. Pero aún no sé quién soy ni qué quiero. Quiero quedarme con mis fantasmas, cerrar los ojos y adentrarme en sueños de delicioso sabor a fresa.

Voler a mis campos de fresas para siempre.

Hay muy pocos ángeles que canten,
hay muy pocos perros que ladren.
Mil violines caben en la palma de mi mano.
Pero el llanto es un perro inmenso,
el llanto es un angel inmenso,
el llanto es un violín inmenso.
Las lágrimas amordazan al viento
y no se oye otra cosa que el llanto

Federico García Lorca

A volaaaaar *canturrea una alegre canción*

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Barcelona

La vida no cambia en absoluto porque cambies de ciudad. Cambias tú y eso afecta a tu vida. Ves las caras de la gente que te rodea y sus expresiones no se han movido, siguen intactas, porque su vida sigue recorriendo el mismo camino día tras día. La ciudad es la que se transforma y tú debes adaptarte a ella. Eso me pasa a mí.

No puedo definirme porque no sé quien soy, pero puedo decir que aquí me siento bien. Las transformaciones de esta ciudad me apasionan. Mirar aquí a la gente e imaginarte sus vidas es terriblemente fácil. La chica de aspecto lánguido pero de mirada firme sostiene con fuerza un libro de ciencia ficción llamado “Encuentros en ninguna fase”. El hombre maduro de chaqueta apenas puede sostener su maletín, pero le da igual, acaba de ocurrirle algo genial. Seguramente haya conseguido una cita con la recepcionista de un hotel que tanto le gusta después de tanto tiempo solo… Y la niña vestida de uniforme que se queda ensimismada viendo el paisaje que se presenta solemne en las ventanillas del tren. Apuesto a que ha visto esa estampa miles de veces, una yendo al cole, otra volviendo, pero su expresión y fascinación no se han modificado en absoluto.

Me imagino qué pensará de mí la gente al verme. ¿Seré la chica de ojos tristes y mirada perdida que no deja de escuchar a los Beatles? Saben que los escucho, porque quiero que oigan las letras de “A day in the life” o de “While my guitar gently weeps”.

El frío… hoy he notado como me ha acuchillado por los pies y ha reptado por mi piel hasta hacerme temblar. Me ha calado los huesos y, aunque parezca una paradoja, ha encendido mi cuerpo y me he sentido viva. Esta temperatura es distinta, no la conozco del todo, pero me gusta, me siento en sintonía con el ambiente.

Cuando paseas sola entre tanta gente entiendes que es el silencio. No el silencio sepulcral, donde sólo reinan los ultrasonidos e infrasonidos que nuestro oído no puede percibir. Me refiero al silencio de las palabras con sentido. No hay frase coherente, solo ruido. Pero es un ruido acogedor.

Sin embargo, no consigo estar cómoda del todo. Cuando me acuerdo de ciertas cosas miro al cielo y no veo nada. Ni siquiera es negro… ni azul, no tiene un tono reconfortante. No hay estrellas. En Barcelona no puedo ver las estrellas. Y eso… me pone muy triste.

Es de lo único que necesito escapar. Quiero abrir los ojos al cielo nocturno una vez más y decir: “Aquí estoy yo, ya sé quién soy”

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Es la vida: Licenciada

Me han pasado tantas cosas en todo este tiempo que necesitaría unos 15 o 20 post para contároslo. Pero sé que a nadie le interesa. Cuando tenga ganas escribiré sobre mis cambios profesionales y domiciales.

La sentimental no es de vuestra incumbencia, el día que me sorprenda de mí misma en este ámbito seguro que se notará en mis palabras.

Por cierto, soy periodista oficial 😀

De ahora en adelante, no quiero depender de nadie. A volar.

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Las pequeñas cosas

 

Me gusta mirar las olas del mar
Oler mi pelo recién lavado
Acariciar las puntas de mi cabello cuando intento pensar en algo importante
Chuparme los dedos cubiertos de crema de chocolate Nutella
Mirarme las uñas de los pies recién pintadas
El café recién hecho
Que se me empañen las gafas con el vapor del té
Ladear la cabeza al ritmo de la música con los ojos cerrados
Lavarme las manos continuamente para tener una excusa para mirarme al espejo y sonreirme con complicidad
Tirarme minutos y minutos metida en la ducha hasta que las yemas de los dedos de los pies se me arrugen
Escuchar como revientan las burbujas de un cava recién abierto
Leer recostada en la cama antes de dormir
leer en el autobús
leer acompañada solo de un café, unas pastas y una cafetería bohemia y medio abandonada
leer en la playa
leer andando
leer donde sea posible…

Quedarme embobada mirando escaparates de cualquier tipo
Dirigir la vista al cielo sea de día o de noche
Contar las estrellas en distintos lugares
El ruido de la ciudad
El agudo silencio de mi cuarto en la residencia
Observar a la gente en el autobús, fijarse en los zapatos de esa chica, la sonrisa de aquel chico, un grupo de gente que habla de un día nefasto de clases…
Inventarme historias sobre ese chico, esa chica, ese grupo de gente…
Mirar por la ventanilla de cualquier transporte y deslizar los ojos de derecha a izquierda al compás de la velocidad de los objetos que se alejan
Fumarme un cigarrillo antes de dormir tirada en la silla y mirando por la ventana cualquier movimiento del viento
Escuchar canciones tristes en francés
Llevar el mp4 puesto a todas partes
Que suene la canción que justo un segundo antes había pensado
Andar siguiendo los dibujos del suelo que voy pisando
Sentir el aroma de la lluvia desde el zulo
Oler a tierra mojada al salir
Tener siempre la puntita de la nariz helada

Soñar despierta antes de soñar de verdad
Soñar despierta en la ducha
Soñar despierta cocinando
Soñar despierta caminando
Soñar despierta en clases
Soñar despierta estudiando
Soñar despierta en la biblioteca
Soñar despierta en el autobús
Soñar despierta mientras salto para descagar adrenalina o estrés
Soñar despierta bailando When the leeve breaks
Soñar despierta a la vez que chillo tu nombre
Soñar despierta en mitad de las conversaciones
Soñar despierta mientras veo la tele, escucho la radio, navego por internet…
Soñar despierta ahora mismo…

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